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Estrella Núñez: “En España, ni se invierte como es necesario en ciencia ni se hace la investigación que se debería»

Observatorio de DDHH de la mujer de la UCAM
Estrella Núñez, vicerrectora de investigación de la UCAM // Observatorio de la mujer

La investigadora Estrella Núñez nos explica por qué las mujeres científicas no suelen ostentar altos puestos de trabajo, así como las dificultades de compaginar la vida personal y el desarrollo profesional como mujer.


¿A qué edad supo que quería dedicarse a la investigación científica?

Desde muy pequeña, por cuestiones familiares, me crié junto a mi prima que era investigadora y mucho mayor que yo. Recuerdo que me despertaba mucho interés su trabajo y creo que así se inició mi curiosidad por las ciencias, siempre unido a ese espíritu perspicaz por conocer el origen de las cosas.

También, una anécdota que auguraba mi futuro científico fue cuando un día, a los cuatro años le pregunté a ella: “¿Cómo cierran los huevos las gallinas?”, en ese momento, sin saberlo me encaminé un poquito más a mi futuro profesional.

De toda su trayectoria profesional, ¿ qué es lo que más le gusta de la investigación?

Me gusta mucho la investigación básica y me apasiona la línea que he seguido desde que empecé el doctorado, que es el uso de agentes complejantes para modificar las propiedades de distintos compuestos químicos.

Sin embargo, he de decir que es fascinante la cooperación que estoy realizando ahora mismo con el Doctor Juan Carlos Izpisúa a nivel de biología del desarrollo. Para mí, llegar a la Universidad Católica de Murcia, y poder conocer a un profesional tan formidable como el Doctor y colaborar con él, es apasionante. Además, de entender cuáles son los procesos del envejecimiento o ver que es posible rejuvenecer, resulta sumamente interesante como científica porque es todo con lo que un investigador sueña: aportar soluciones o conocer procesos que solucionen problemas de la humanidad.

El porcentaje de mujeres que deciden dedicarse a labores de investigación apenas llega al 30%, el resto son hombres. A lo largo de su carrera, ¿alguna vez han menospreciado su trabajo por ser una mujer?

Jamás. Yo nunca me he sentido menospreciada, infravalorada, ni discriminada por ser mujer. Dicho esto, hay que destacar que los datos y la realidad son muy contundentes y  muestran que a las mujeres les pasa esto. En el mundo de la ciencia hay poco lugar a discriminación, porque independientemente del sexo que tenga una persona, si hace un buen trabajo o un descubrimiento espectacular, el mérito radica en él o ella. El problema es que a los cargos más altos y de responsabilidad, como ocurre en el resto de áreas,  las mujeres no pueden acceder porque interfiere en el crecimiento profesional, tanto el desarrollo familiar, como el deseo femenino de ser madres.

Esta conciliación no siempre está bien resuelta, al final supone que a lo largo del camino muchas mujeres renuncien a seguir progresando laboralmente, y decidan centrarse únicamente en sus labores familiares.

Asumes que te quedas atrás en un puesto de trabajo porque para ti es más importante la familia y atender a tus seres queridos, pero  la realidad es que si tuvieses algún tipo de ayuda para que tu familia estuviera bien y contases con el apoyo que tendrías que tener, no renunciarías a tu sueño.

El papel de cuidado de la mujer ha sido asumido socialmente por nuestra propia naturaleza de ser madres, y por tanto, poseer la capacidad de traer vida al mundo nos predispone y condiciona a ser cuidadoras por excelencia de nuestros hijos o nuestros padres cuando envejecen. Y lo que marca esta diferenciación de puestos entre hombres y mujeres con puestos de prestigio es la maternidad, sin lugar a dudas, es el efecto tijera que se ve en todos los estudios.

Usted ha realizado conferencias con TEDEx sobre su investigación del envejecimiento de la piel. A nivel comunicativo, ¿cómo planifica dichas intervenciones?

Soy una persona bastante autodidacta. En este caso, fue muy sencillo preparar mi intervención TEDEx al trabajar en ese momento, codo con codo con un experto en la materia, que en este caso era el Doctor Izpisúa. Diariamente en nuestra investigación sobre el envejecimiento celular, él me marcó las pautas de lo que había que mostrar y cómo había que hacerlo.

Al final la clave esta en contar algo, comprendiéndolo totalmente, y sobretodo explicarlo según consideras que la gente lo va a entender.

A veces, adaptar la ciencia a un lenguaje comprensible para todos resulta complicado porque el mensaje se debe principalmente adaptar en función del auditorio o el público ante el que vayas a hablar. Algo de lo que no me di cuenta hasta que comencé a dar clases como profesora, justo en ese momento caí en la cuenta de que me faltaban muchísimas cosas que yo pensaba que sí dominaba. Únicamente, cuando has de explicárselo a otra persona, sabes si comprendes un conocimiento totalmente. Puesto que si no lo entiendes, es difícil que puedes usar ejemplos o ubicar dichos conceptos en el mundo real, dando lugar a una comprensión imposible.

¿Qué consejo le daría a una niña que quiere ser científica, pero le asusta no llegar a ser importante en el campo de la ciencia?

En el ámbito de la ciencia, como en todos los demás, hay varias categorías y todas hacen falta, que tu trabajo no sea premiado con un Premio Nobel, no significa que tu trabajo sea un fracaso. Hacen falta muchos científicos en el mundo y todos queremos ser los mejores, pero evidentemente, a la cima solo llegan unos pocos y no estarían ahí de no ser por los investigadores que están más abajo y sus correspondientes indagaciones. Si esa niña tiene perseverancia y motivación al querer expandir su carrera científica, siempre va a tener un mínimo porcentaje de éxito en la vida.

¿Cree que es importante que desde la educación pública, no solo se eduque a los niños en ciencias, sino que además se les incentive a investigar? 

Evidentemente. Un niño no puede querer lo que no conoce. Si las niñas desconocen referentes científicos, hombres y mujeres cuyos estudios les inspiren a trabajar en la ciencia, ni siquiera van a intentarlo.  Y si no han practicado ni trasteado con instrumentos de laboratorio o han realizado actividades científicas, es imposible que quieran dedicarse a eso. Solo los niños cuyos padres se dediquen a la investigación podrán vivir y experimentar con la ciencia de una forma más cercana y atractiva. 

¿Qué medidas cree que podrían establecer los centros educativos para fomentar la investigación o el desarrollo científico?

Considero que se debe estimular la cultura científica desde los niveles escolares más básicos como primaria puesto que la educación es el instrumento esencial para que los niños comprendan que hay un mundo científico maravilloso en el que crecer y al que dedicarse profesionalmente. Para eso, desde los colegios e institutos deberían fomentar actividades extraescolares sobre ciencia, talleres divulgativos… Es más, deberían de realizarse actividades donde los niños pudiesen disfrutar más y conocer la ciencia con más profundidad de lo que lo hacen actualmente los centros educativos de nuestro país.

Si a un niño no le das la opción de jugar, manipular, investigar y crear, no le va a gustar nunca ese mundo. Y para eso los centros deben estar correctamente acondicionados, preparados y con suficientes recursos materiales con los que llevar a cabo dichas actividades.

¿Cómo logra capitanear todos los proyectos en los que actualmente está involucrada?

Hace años que mantengo un orden dentro de mi vida personal y profesional muy meticuloso. Cuando mis hijas eran pequeñas, que estuviesen en la guardería era estupendo porque yo todo ese tiempo lo tenía para trabajar, y con el tiempo comprendí que tener mi casa resuelta era esencial para no vivir con estrés o ansiedad por querer hacer cosas y sacarlo todo adelante.

Desde el principio me planteé contratar a gente que me ayudase a mantener mi casa limpia, que cuidase a mis hijas, que las recogiese del colegio… Eso supuso que todo lo que yo ganaba al comienzo de mi carrera científica, se lo pagaba a las mujeres que me ayudaban a seguir adelante con mis tareas del día a día.

Siempre tuve muy claro las raíces humildes de mi familia y cómo mis padres tuvieron que trabajar muy duro, además de hacer muchos sacrificios para que yo pudiese estudiar y me preocupaba bastante decepcionarlos. Por eso, nunca puede plantearme dejar a un lado mi carrera por el deseo de ser madre. Si lo piensas en frío en bastante duro, decidir entre la maternidad y una carrera profesional pero en la actualidad es un problema real.

Usted participa en el desarrollo de un proyecto de investigación sobre la cura de la esclerosis múltiple mediante células IPS de pacientes con ELA en diferentes edades y estados. ¿Cuánto tiempo estima que queda para encontrar una cura definitiva para esta enfermedad degenerativa?

Los proyectos de investigación cuando se inician, como su propio nombre indica, son solo un plan dirigido a la adquisición de mayor conocimiento sobre un problema, a partir de conceptos o ideas que ya se conocen. Nosotros queremos avanzar en el descubrimiento de por qué tiene lugar esta enfermedad, y a ser posible, encontrar una cura, pero no siempre se llega a ese objetivo tan grande. Aun así, se hacen descubrimientos esenciales como conocer la enfermedad desde el punto de vista molecular, lo cual es imprescindible para poder crear un tratamiento curativo.

Las células IPS nos permiten utilizar diferentes fármacos en sistemas cuyo comportamiento o reacción a esa medicina nos mostraría los efectos en los pacientes enfermos. Sería ambicioso decir que vamos a curar la esclerosis múltiple, pero estamos muy comprometidos en conocer más esta dolencia degenerativa. Ojalá que podamos tener la respuesta a este mal más pronto que tarde, pero todavía falta mucho trabajo.

Su investigación y modelo de estudio, ¿podría extrapolarse a otras enfermedades como el Alzheimer?

Sí. En este estudio lo que se está realizando es trabajar con células IPS que se consiguen a partir de las células adultas del paciente, las cuales las  transformamos en células madre y rejuvenecemos dichos elementos, observando su desarrollo hasta ser neuronas y eso nos permite saber cuándo aparece la enfermedad, y al igual que se está haciendo con el ELA se puede aplicar a otras enfermedades que a día de hoy no tienen cura.

Como doctora y experta destacada en el campo biológico, ¿considera que es realmente posible volver a la normalidad pre-COVID19?

Creo que todos los hechos vitales te hacen evolucionar y sin duda, vamos a progresar  debido a lo que está pasando con la pandemia del COVID19. 

Hay cosas que hacíamos antes que  vamos a perder, y por supuesto, hay otras que vamos a ganar. Si hablamos a nivel tecnológico se ha avanzado en pocos meses lo que se habría avanzado en años, y ahora todos entendemos como algo normal llevar a cabo una videoconferencia desde casa o las reuniones sin necesidad de desplazarse. 

Hay determinados eventos presenciales que no son sustituibles por ninguna tecnología, pero otras sí. Volveremos a retomar algunas de las cosas emotivas y personales con nuestros más allegados,  pero tecnológicamente los nuevos avances producidos por este virus han llegado para quedarse.

En el momento que haya una vacuna efectiva, y sobre todo, cuando haya un tratamiento eficaz y el tiempo nos haya dado margen para conocer la enfermedad y las cuestiones biológicas de la misma, las restricciones descenderán y la situación social mejorará mucho.

¿Considera que los grupos de investigación y sus labores en el avance científico, tienen la visibilidad en los medios que se merece?

No, hay varias cosas que recalcar. En España, no se hace ni la investigación que se debería, ni se invierte como es necesario, tanto en sectores públicos como privados. Ni siquiera las empresas entienden que han de invertir mucho en investigación para que haya innovación y que se transforme en crecimiento de la competencia empresarial. Tenemos que mejorar en inversión, en las carreras científicas y establecerlas de un modo adecuado para que jóvenes que deseen dedicarse al estudio científico, sepan a dónde quieren llegar o cuál es su horizonte. E indudablemente se ha de comunicar lo que se está investigando, porque lo que no se cuenta es como si no existiese.

¿Utilizan algún plan de comunicación específico que permita a las empresas colaboradoras en sus proyectos, conocer sus últimos avances?

Esto es una asignatura pendiente en la ciencia a nivel mundial y nacional. Hay poca conexión entre las empresas y los científicos. Los investigadores nos dedicamos en muchas ocasiones a desarrollar proyectos básicos que están muy bien para avanzar en conocimiento, pero las empresas tienen el problema de no comunicar lo que necesitan.

Hay que propiciar escenarios en los que científicos y personas del mundo empresarial se pongan de acuerdo en la lista de problemas que poseen, aportando así las posibles soluciones que pueda dar un científico.

Actualmente, en relación a este tema estamos desarrollando el proyecto “Ecosistema de innovación en la Región de Murcia” en colaboración con la UCAM, la Universidad de Murcia y la Universidad Politécnica de Cartagena, con el que pretendemos forma un nexo común entre todas aquellas personas especializadas en ciencia y el sector de empresas.

También, a esta iniciativa se unirá la creación de una cátedra interuniversitaria por parte de las tres universidades, que contará con la ayuda de la consejería de universidades.

En definitiva, debemos luchar por fomentar al máximo el conocimiento en el emprendimiento juvenil, y ese encuentro tan necesario entre empresarios y científicos.

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